Retos de la educación a distancia: experiencia de emprendedoras como cuidadoras y maestras

La educación a distancia fue la respuesta después de que se suspendieran las clases en escuelas públicas y privadas debido a la crisis de COVID-19 en marzo. Las emprendedoras con hijos o hijas no se sentían cómodas dejándolos en casa durante este tiempo y también estaban preocupadas por cómo o cuánto aprenderían sus en casa.


A partir de agosto, las clases permanecieron suspendidas y se hizo evidente que los niños y las niñas terminarán el año escolar tomando clases en casa. De marzo a agosto hubo muchos cambios. Cada escuela tenía una instrucción ligeramente diferente, pero una cosa seguía siendo común: todo el aprendizaje se realizaba a distancia.

Los maestros asignaban tareas a través de mensajes de texto de WhatsApp o llamaban a los padres día tras día para entregar guías de trabajo en persona (sobre todo en areas rurales), todo para cubrir el plan de estudios requerido. Sin embargo, poco a poco, quedó claro que no todos los estudiantes tenían acceso a Internet o un dispositivo en el que pudieran encontrar y completar sus deberes.

“Sin embargo, poco a poco, quedó claro que no todos los estudiantes tenían acceso a Internet o un dispositivo en el que puedan encontrar información y completar su tarea.”

Una emprendedora con su hija antes de realizar la educación a distancia
Antes, la hija de Carmen quería pasar tiempo con ella ayudándola con el negocio. Ahora tienen que usar el mismo espacio para hacer el trabajo escolar.

Las emprendedoras que no habian realizado ninguna venta debido al cierre económico estaban en una posición difícil. Sin ingresos, su prioridad era cubrir sus necesidades primarias como comida, vivienda y servicios públicos, no un plan de Internet… incluso si fuera para la educación a distancia de sus hijos e hijas.

Pronto las escuelas cambiaron sus planes y las clases se impartieron a través de la televisión en un canal nacional. Sin embargo, para algunas emprendedoras, esta no fue una solución para crear un mayor acceso a la educación dentro de sus hogares. Algunas familias no tienen televisión y han tenido que crear alternativas para avanzar en la educación de sus hijos.

“Sin ingresos, su prioridad era cubrir sus necesidades primarias como alimentos, vivienda y servicios públicos, no un plan de Internet”.

La gente busca alternativas para hacer las actvidades educativas. Centrarse en diferentes libros de texto fue la solución para una emprendedora, que ha estado ayudando a su hija durante la pandemia. En otros casos, las emprendedoras esperaron a poder comprar un paquete de Internet y otros esperaron instrucciones específicas del profesor. La mayoría de los maestros han estado haciendo seguimientos periódicos por teléfono con las familias para resolver preguntas sobre el aprendizaje de la televisión.


El derecho a la educación ha sido reconocido por múltiples organizaciones en todo el mundo, específicamente a través de la Declaración Universal de Derechos Humanos. Sin embargo, el acceso a este derecho se ha visto obstaculizado por la pandemia. Las desigualdades en el acceso a la educación han sido expuestas y notorias por la brecha digital.

“Las desigualdades en el acceso a la educación han sido expuestas y notorias por la brecha digital.”

Las emprendedoras han tenido que adaptarse a las distintas dimensiones y roles que la cuarentena les ha exigido. El tiempo que pasan como cuidadoras y educadoras de sus hijos y familias se ha ampliado enormemente. Como emprendedoras, han realizado muchos cambios para poder mantener su negocio en funcionamiento, pero el trabajo no remunerado que ahora realizan en casa les ha quitado una buena parte de sus días, dejándolas con menos tiempo para ellas y sus negocios.

Conociendo todo esto, Programa Velasco entiende la importancia de seguir apoyando a las mujeres emprendedoras y sus negocios. Ahora, ellas están tratando de adaptarse a su nueva rutina y es por eso que PV ha comenzado a realizar de nuevo talleres de empoderamieno en persona y se decidió que fueran enfocados en la resiliencia. Esto como una forma de apoyo para ayudarles a procesar lo que han vivido estos últimos meses y a encontrar soluciones.

Además, es un espacio seguro donde pueden descansar de todos sus roles en casa y ser ellas mismas durante 3 horas cada dos semanas. Junto con el personal del Proyecto de empoderamiento de Mujeres, las emprendedoras dedican tiempo a pensar en ellas, en su salud mental y en cómo esto beneficiará a su empresa y familia.

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